1 - 16 Texto Bíblico
1 Palabra fiel [es esta]: Si alguno aspira al cargo de obispo, buena obra desea [hacer]. 2 Un obispo debe ser, pues, irreprochable, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, de conducta decorosa, hospitalario, apto para enseñar, 3 no dado a la bebida, no pendenciero, sino amable, no contencioso, no avaricioso. 4 Que gobierne bien su casa, teniendo a sus hijos sujetos con toda dignidad 5 (pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios?); 6 no un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenación [en que cayó] el diablo. 7 Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera [de la iglesia], para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo. 8 De la misma manera, también los diáconos [deben ser] dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas, 9 [sino] guardando el misterio de la fe con limpia conciencia. 10 Que también estos sean sometidos a prueba primero, y si son irreprensibles, que entonces sirvan como diáconos. 11 De igual manera, las mujeres [deben ser] dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. 12 Que los diáconos sean maridos de una [sola] mujer, [y] que gobiernen bien [sus] hijos y sus propias casas. 13 Pues los que han servido bien como diáconos obtienen para sí una posición honrosa y gran confianza en la fe que es en Cristo Jesús. 14 Te escribo estas cosas, esperando ir a ti pronto, 15 pero en caso que me tarde, [te escribo] para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostén de la verdad. 16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Él fue manifestado en la carne, vindicado en el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.
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