1 - 23 Texto Bíblico
1 Porque quiero que sepáis qué gran lucha tengo por vosotros y por los que están en Laodicea, y por todos los que no me han visto en persona, 2 para que sean alentados sus corazones, y unidos en amor, [alcancen] todas las riquezas que [proceden] de una plena seguridad de comprensión, [resultando] en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, [es decir,] de Cristo, 3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. 4 Esto lo digo para que nadie os engañe con razonamientos persuasivos. 5 Porque aunque estoy ausente en el cuerpo, sin embargo estoy con vosotros en espíritu, regocijándome al ver vuestra buena disciplina y la estabilidad de vuestra fe en Cristo. 6 Por tanto, de la manera que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, [así] andad en Él; 7 firmemente arraigados y edificados en Él y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud. 8 Mirad que nadie os haga cautivos por medio de [su] filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. 9 Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él, 10 y habéis sido hechos completos en Él, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad; 11 en Él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; 12 habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, en el cual también habéis resucitado con Él por la fe en la acción [del poder] de Dios, que le resucitó de entre los muertos. 13 Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, habiéndonos perdonado todos los delitos, 14 habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros [y] que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. 15 [Y] habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él. 16 Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo; 17 cosas que [solo] son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo. 18 Nadie os defraude de vuestro premio deleitándose en la humillación de sí mismo y en la adoración de los ángeles, basándose en las [visiones] que ha visto, hinchado sin causa por su mente carnal, 19 pero no asiéndose a la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, nutrido y unido por las coyunturas y ligamentos, crece con un crecimiento [que es] de Dios. 20 Si habéis muerto con Cristo a los principios elementales del mundo, ¿por qué, como si [aún] vivierais en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: 21 no manipules, no gustes, no toques 22 (todos los cuales [se refieren a] cosas destinadas a perecer con el uso), según los preceptos y enseñanzas de los hombres? 23 Tales cosas tienen a la verdad, la apariencia de sabiduría en una religión humana, en la humillación de sí mismo y en el trato severo del cuerpo, [pero] carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne.
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